lunes, 9 de junio de 2008

Sir Serj

Estoy en mitad de exámenes y con mi verano aún sin planificar. Si suspendo muchas, me parece que directamente no planifico nada, pues tocará quedarse estudiando y lamentándose del pudo ser y no fue o del pude hacerlo y no lo hice como me ocurre la mayor parte de las veces en cuanto a materia estudiantil se refiere.

Muchas ideas en mente pero ninguna cuaja, tal vez porque no me pongo en serio o porque simplemente quiero esperar a que el tiempo pase. Me apetecería viajar a alguna ciudad, a donde sea, con quien sea o como sea. Sobra decir que si alguien tiene alguna sugerencia o plan para mí, que me lo haga saber y se estudiará :)

Mientras tanto, musicalmente hablando sigo activa y el otro día sin querer descubrí un album que me encanta. Me disponía yo a escuchar System of a down durante una de mis sesiones de estudio cuando, sin ganas de empezar a memorizar algoritmos, me dio por buscar información de ellos (en particular del vocalista Serj Tankian) en la Wikipedia. Por pasar el tiempo, ya sabéis.

Entonces descubrí que el señor Tankian había sacado un disco en solitario que tiene por título Elect the dead. Puesto que su voz es una de mis favoritas en el panorama musical (descubrí que era tenor, así alcanza esos registros sin inmutarse) me hice con él inmediatamente. Tiene pistas muy buenas, en la línea del estilo de su grupo, quizás un poco más light en algunos casos. Como siempre, el chico activista aboga por temas de actualidad, críticas a la sociedad en la que vivimos principalmente.

Os dejo aquí el primer single del disco titulado "Empty walls" con un videoclip aparentemente infantil, pero cuyas imágenes pretenden referenciar a la guerra de Iraq (o Irak) o al 11-S, entre otros.



Y al que no le guste... mala suerte, a mi sí, y en mi blog pongo lo que quiero xD


¡Suerte en los/el/la exámenes/trabajo/vida!

martes, 27 de mayo de 2008

Volátil

La gente siempre se va. Lo peor es que antes de estar ya se han ido.



Supongo que el video es lo más interesante que podía contar.


"Con Dios"

lunes, 12 de mayo de 2008

Canción Húmeda

Y aunque el agua nos separa
y nunca llegamos a tocarnos,
me zambullo, resbalo,
me enrosco y buceo, abro la boca,
y cierro los ojos, reduzco mi espacio al tuyo,
tu mundo, tu agua.

Tus huesos, crujientes como tus besos,
culpables de mis excesos,
la noche no dirá nada
si tú no te quejas.

Donde se acaba mi boca
empezarán tus labios,
comenzará el momento
cayendo en la rutina.
El movimiento tan mojado,
tan urgente, tan seguro, tan ausente.

Tan pausado,
me has mojado,
me has mojado,
me has mojado el corazón por un instante,
tan ausente, tan pausado,
me has mojado el corazón por un instante.

Y aunque el agua nos separa
y nunca llegamos a tocarnos,
en cada susurro, en palabras que tocan tus oídos.

Tus huesos, crujientes como tus besos,
culpables de mis excesos,
la noche no dirá nada,
empezaran tus labios donde se acaba mi boca.
En cada susurro, en palabras que tocan tus oídos,
soy valiente, nos va a salir muy caro, tenlo claro.

Cayendo en la rutina,
el movimiento tan mojado
tan urgente, tan seguro, tan ausente.

Tan pausado,
me has mojado,
me has mojado,
me has mojado el corazón por un instante,
tan ausente, tan pausado,
te has mojado el corazón por un instante,
tan sagrado, tan paciente,
me has mojado el corazón, no tan valiente,
sí tan profundo, siempre caliente,
me has mojado el corazón y me he enganchado...





Ya podían darme estos besos tan sutiles x)


sábado, 3 de mayo de 2008

Noche y coche a troche y moche

Los días generales son de lo más particulares, personales. Son míos, vuestros, y de nadie más.

Cuando estoy yendo por una carretera llena de curvas disfrutando de la tranquilidad que me brinda la ciudad durmiente es cuando me paro a pensar que no hay mejor momento que ese, en ese preciso instante, ya. Es como si caminase por un folio en blanco que se va dibujando y pintando a mi paso, como si el mundo estuviera conteniendo la respiración hasta ver cual será el próximo acto de mi gran obra. Pero no ocurre nada, simplemente sigo conduciendo bajo la luz del cielo estrellado (¿o era la luna?) con la música de la radio de fondo a la que no presto ni atención, descendiendo lentamente mientras sonrío tóntamente y me digo "Esto es perfecto, todo va bien, soy la persona más feliz del mundo". Y entonces ¡ZAS!, me doy cuenta de que estoy mintiendo, que la radio suena más alta que antes, que lo que ilumina la carretera son farolas eventuales y que el mundo no está en pausa, al contrario, se mueve más rápido cada vez y un día de estos saldré despedida del teatro. No es tragedia, es realismo: tú observas, tú giras a su alrededor. Pero eso no es algo malo, al contrario, mi estado de bienestar no ha desaparecido, aunque se empieza a transformar en un bienestar melancólico. Me siento bien, pero me entristece algo, y no sé qué es.

Salgo del coche y observo desde mi posición todo el paseo de la playa iluminado y oscuro al mismo tiempo. Precioso, espléndido, desearía poder capturar esas vistas, esos sonidos que no apreciamos durante el día y todo, para que al llegar a casa pudiera meterme dentro cual deshollinador. Apoyada en la barandilla es cuando suspiro y me pregunto qué tal estoy, si está todo en orden, si cambiaría algo o lo dejaría igual; si voy y vengo como la marea, a veces suave y a veces brava, o si por el contrario reposo sin inmutarme como la arena, esperando a que alguien me sacuda y me arrastre con él. Supongo que soy una pequeña playa.

Continúo atravesando la ciudad, y en lo que dura un semáforo en rojo observo a los viandantes que vienen y van, y a los otros conductores que aparecen en los carriles contiguos de la avenida. Algunos parecen tristes, otros cansados, otros irradian felicidad y se rien a carcajadas mientras hablan por el teléfono móvil. Entonces, durante esos escasos segundos, trato de averiguar quienes son, sus virtudes y defectos, lo que les deparará el futuro, y sobre todo, por qué nos hemos encontrado justo en ese tramo de la calle. A veces siento que con mirarles expectante no es suficiente, y desearía pitarle a mi coche vecino, bajar la ventanilla y decir: "Quiero saberlo todo sobre ti en quince segundos". La verdad que ni yo misma sabría qué quince segundos escoger de todos los vividos. Quizás ellos estén pensando lo mismo en ese momento. Quizás nos sentimos impotentes mientras vemos que el semáforo de peatones ya parpadea y pronto nos alejaremos, cada uno por su lado. Y no sé por qué a veces me entristecen estas despedidas absurdas.

Camino por mi calle mientras ideo algo con lo que podría mejorar los escasos 50 metros que me separan del portal; pueden ser distintos a los que caminé ayer. Giro sobre mi misma mientras las perspectivas caen sobre mí: nunca había visto el edificio de enfrente desde ese ángulo. Es más, ni siquiera me había fijado detenidamente en ese edificio... tan cerca y a veces tan lejos al mismo tiempo. Tantas vidas alrededor a las que ni siquiera conozco... y ese irrefrenable y a veces molesto deseo mío por querer saberlo todo y no saber nada...

Finalmente me siento en las escalerillas que llevan al portal con los brazos en el regazo y los pies metidos hacia adentro. Si fuera fumadora en este momento encendería un cigarrillo, pegaría una calada mientras fragmentos aleatorios de mi vida pasan por mi cabeza, inclinaría ésta hacia detrás y soltaría el humo poco a poco. Pero no lo soy, así que me conformo con el vaho.

¿Te gusta conducir?

sábado, 19 de abril de 2008

Droga blanca

Me confieso: soy adicta. Aunque no estoy en un grado tan avanzado de adicción como algunos de mis compañeros. Y el problema de los adictos como nosotros es que no lo vamos a dejar aunque digamos que lo haremos... porque en el fondo no queremos. Nos gusta ese estado de euforia que obtenemos cuando le damos caña al asunto. Nos sentimos bien por unas horas, hasta que se pasa el efecto y nos quedamos hechos polvo hasta el día siguiente que estamos deseando volver a meternos más, y más...

Y aunque caemos y recaemos dañándonos el cuerpo no podemos parar. Porque nos encanta; es nuestra máxima. A veces, en su más alto grado de engorile descerebrado sentimos que volamos por el aire unos merecidos segundos que en la mayoría de los casos acaba en un revolcón (a veces de un tipo, a veces de otro, depende de la técnica utilizada).



Este de arriba es un chute sano... pero el de abajo necesariamente me deja k.o. Demasiada dosis me temo.




No todo es polvo blanco y en ocasiones a los adictos nos gusta hacer cosas normales, como pasear por pequeños pueblos suizos con mucho encanto.


Nos sacamos fotos con estatuas de castores normales...(al son de "pataaata oh")


Nos colamos en casas ajenas normales para hacernos fotos con gnomos-tronco y trineos de madera (también normales).


Y hasta improvisamos mesas hechas con baldas de armarios, y jugamos a nuestro particular duro, con vasos y tetera (tenemos el copyright sobre el uso de las mismas en este tipo de juegos).

Y bebemos...en cantidades normales también.


Y a la mañana siguiente...¡vuelta a empezar! (sí, lo sé, la nieve adherida a mi pantalón me hace el culo similar al de un mandril, lo tengo asumido)

¿Resultado? Una semana increíble con gente... teeerrible no men? :P
Espero veros a todos en nuestra próxima aventura por las cumbres y laderas.

¡Saludos!

sábado, 15 de marzo de 2008

Moneda de cambio

Yo soy más chula que nadie y no voy por la vida pagando en euros... durante una semana mis billetes serán propiedad de la banca suiza, cosa que está muy bien:


¡Son billetes muy chulis! parecen del monopoly jejeje.


Suiza es un gran país. Tienen nieve, son un paraíso fiscal, y encima tienen el mejor chocolate (del de comer). Ah, y relojes, pero de eso prescindo.

En una semana me tendréis de vuelta. Sé que me echareis de menos, así que no hace falta que me lo digais :p

Hasta entonces cuidaros vosotros solitos ^^

lunes, 3 de marzo de 2008

Mi ciclo vital

El primer llanto y el frío exterior me envolvieron de repente, pero la protección ahuyentó a los fantasmas. Estaba segura. Poco a poco llegó la percepción, los abrazos continuados, los pasos, las palabras, el café negro a cucharaditas mientras cantaba insegura dentro de un círculo de miradas carnívoras.

Pero las tardes de mundo ideal con tortugas ninja y playmobil en la alfombra se desvanecieron, y la falta de comprensión de la situación convirtió la ignorante alegría en ignorante tristeza. Tristeza por no saber, porque todo lo que había conocido se escapaba de mis manos, o porque todo había sido una dulce mentira creada para mí. Y entonces crecí de repente. Empecé a pensar en no seguir los ejemplos mostrados; yo construiría mi mundo perfecto en lugar de ellos.

Y esos tiempos de los tenedores clavados en la espalda y el lanzamiento de cenicero dieron paso a la ignorancia y la impotencia de una mente dividida, de sentirse atrapado en un sitio donde no quería estar. Contemplé besos furtivos, mentiras, engaños, gritos y desesperacion absoluta ahogada en alcohol. Visitas de madrugada, discusiones explícitas y una enfermiza insistencia me hicieron ver que la vida no se me escapaba de las manos a mí.

Lo que fue un odio a primera vista se confirmó con el tiempo. Ella se merecía algo más y él nada. Insultos, desprecios, denigración, nos dolían en las entrañas como si nos clavasen sendas dagas y echasen sal en el socavón. Presión que se acumulaba año tras año, con cada notable alto, con cada banquete patrocinado, con cada una de las falsas apariencias que hacían que él fuera un buen tipo y yo una estúpida niña rebelde y maleducada. Pero el tiempo pone a cada uno en su lugar, y conseguimos quitarnos los grilletes de la subversión. Ahora ella es feliz, y yo simplemente soy.

A pesar de todo cuando miro atrás me pareces tan lejano que ya ni siquiera tengo lágrimas que llorar y donde pedía la peor de las suertes ya sólo te reservo un brindis por la lástima y la decepción.

Gracias a ti estoy orgullosa de mí. Porque me miro al espejo y no veo a una bestia inmunda. Porque me adoro. Porque sé a donde voy sin confundirme de salida en las rotondas. Porque soy fuerte. Porque no titubeo al decir que espero no tener que conocerte de nuevo, y si lo hiciera te atizaría con el matamoscas. Porque aunque no estoy completa, al menos no estoy vacía. Porque nunca conseguiste que agachara las orejas y porque tu dinero no da la felicidad. Porque aunque aún no lo sepa, me depara algo grande, y tú lo único grande que tienes es tu ignorancia supina. Gracias a ti valoro una buena educación y el respeto. ¡Enhorabuena! Has sido otro ejemplo a no seguir. Pero no te vanaglories demasiado, porque te he ganado la partida esta vez.

Todo viene, y todo pasa, y sin embargo nuestras esponjas neuronales absorberán lo bueno y lo malo a lo largo de las décadas, y nos modificarán a su antojo. Todas las nimiedades de un pasado mediocre construyen el presente, y yo estoy aquí y ahora, y quién sabe a dónde llegaré mañana.