viernes, 3 de agosto de 2007

París III

Hoy, viernes 3 de Agosto, he decidido ir al barrio que acoge dos de mis películas favoritas: Montmartre.

Ha sido una jornada corta, e hicimos menos fotos que ayer, pero a mí parecer a merecido la pena. Necesitaba ver esa colina que tiempos atrás fue poblada por artistas bohemios. A día de hoy, los dibujantes nos asaltaban para hacernos retratos, y el bullicio lo hacía un lugar acogedor.

Como monumento del día destaco la Iglesia del Sacre Coeur (o lo que es lo mismo, Sagrado Corazón). Esta iglesia, erigida en lo alto de la colina, hacía que pareciera que te iba a absorber en cualquier momento, y las vistas desde allí eran insuperables. Para terminar el paseo, recorrimos la calle Lepic entera (buscando sin éxito el café Les Deux Moulins, escenario en Amélie), para encontrarnos finalmente, y al final de la cuesta, el archiconocido Moulin Rouge (que, he de decir, que es más pequeño de lo que pensaba).

Sin más que decir, me despido hasta mañana, adjuntándoos claro está una foto del día de hoy:


París II

Saludos :)

Voy a relatar lo acontecido en la segunda expedición por la ciudad de París. Esta vez los elegidos fueron el Barrio Latino y la Île de La Cité (donde en su día se estableció la tribu celta de los parisii y fundaron la capital, hace muuuchos años).

En primer lugar, recorrimos el barrio latino. Me impresionaron sus calles llenas de bullicio, y sobre todo, muchos muchos restaurantes de todo tipo. Nosotros elegimos un restaurante cuya especialidad era el sushi (que, por cierto, el más sabroso que yo haya comido).

A continuación visitamos el Panthéon, un edificio que Luis XV mandó construir tras pasar una dura enfermedad, en agradecimiento a la patrona de la ciudad, Santa Genoveva (cuyo altar se encuentra en la Iglesia de St. Étienne, a escasos metros). Destaco de este edificio, sus columnas de estilo corintio, y su alta bóveda.

Después, nos dirigimos hacia las islas del sena ya mencionadas, pasando por La Sorbonne y el Collège de France. Ya a orillas del río, vimos con total claridad la Catedral de Notre-Dame. Entramos en su interior, que era gratis, pero no subimos a las torres, pues eso ya costaba (bastante) dinero.

Del resto de la Ile de La Cité puedo destacar el Hôtel Dieu, que es el principal hospital de París (que me parece pequeño para ser el principal), el Palacio de la Justicia, y sobre todo la Sainte-Chapelle.

A través de un único puente también se puede acceder a la Ile de Sant Luis, donde abundaban las heladerías y crêperies. Nos dimos un breve paseo por esta última y dimos por concluido el día.

Adjunto una foto, como siempre, de lo más destacado de la jornada:


Más tarde publicaré lo referente a hoy, tercer día de mi estancia en París.

Hasta luego :)

miércoles, 1 de agosto de 2007

París I

Hola a todos, os escribo en directo desde la que llaman "La ciudad del Amor", o "La ciudad de las Luces", entre otros.

Hoy es miércoles, y aunque llegué ayer Martes a las 9am aproximadamente, no tuve tiempo hasta hoy de salir a conocer un poco esta maravillosa ciudad. Cogimos el vuelo hacia aquí a las 5:45 am, lo cual supone que sobre las 4am estábamos en el aeropuerto. De ello se deduce que esa noche no pudimos dormir, y lo hicimos posteriormente ayer en el hotel.

Pero hoy ya recargamos energías y salimos a caminar. Decidí comenzar por el barrio de Les Invalides. Dedicamos el día a conocer la Iglesia de Sta Clotilde, y el Dôme, donde se encuentran los restos de los hermanos Bonaparte, el museo del ejército (que trata de todo lo referente a las dos Guerras Mundiales), y el Museo de Armas de la Edad Media, entre otros. Pero lo mejor del día fue, sin duda alguna, el Champ de Mars y la famosa Torre Eiffel (típica, pero no por ello menos impactante).

Después, estuvimos a orillas del río Sena, en el puente d'lena. Como ya estábamos cansados, nos volvimos al hotel.

Mañana nos dedicaremos a ver otro de los barrios, con sus monumentos y museos. Hasta entonces os dejo una foto del día:

viernes, 27 de julio de 2007

En directo desde... Campus Party!

Pues sí señores, por fin llegó la ansiada semana para muchos de nosotros.

La noche anterior al inicio del evento apenas pude dormir. Entre el calor y los nervios era prácticamente imposible. Me desperté poco antes de las 6am y, aunque este año sólo me encontraba a escasos 70km del evento, me levanté igualmente para ir preparando las cosas. Antes de las 8am ya estaba todo empaquetado en la furgoneta con la que mi padre me llevaría a la Feria de Valencia.

Desayuné fuera de casa, y fui a la oficina de mi padre, ya que tenía que cobrar unos honorarios por unas clases que les di a los empleados (cosa que me vendría muy bien, para gastos en la CP y posteriormente París). A las 9:15 salí hacia Valencia. Llegué a las 10:15 (un poco tarde, nos equivocamos en la salida de una rotonda, y luego misteriosamente no pudimos dar la vuelta hasta mucho después).

Me reuní con los míos, buscamos nuestros puestos asignados, y empezamos a colocar nuestros equipos.

A partir de ahí los días han ido pasando. Me he bajado muchos gigas de cosas que luego ni miraré, pero ahí están. He conocido a mucha gente, y vuelto a ver a los veteranos que hacía un año que no veía :)

El domingo se terminará todo, nos despediremos con caras tristes hasta el próximo año, en el que todo se verá. Pero hasta entonces vamos a pasárnoslo bien, ¿no?

Hasta la próxima, nos vemos :)

lunes, 9 de julio de 2007

It's been a long time...

Han pasado muchas semanas desde la última vez que escribí. Quizás no encontraba el momento adecuado para escribir, o quizás no encontraba la inspiración. Lo cierto es que no ha pasado nada interesante como para venir corriendo, sentarme delante de la pantalla y ponerme a contarlo todo.

Diré a modo resumen, que ya estoy de vacaciones, tras realizar el último examen la semana pasada. Las notas han ido bien, sólo me queda una por saber, y el resto todas aprobadas :D. Estoy hecha un hacha, lo sé lo sé, los autógrafos a la salida, gracias xD.

Bromas aparte, y en cuanto al verano, he de decir que se torna interesante. Dentro de dos semanas comienza mi cuarta Campus-Party, que para quien no sepa lo que es, diré que se trata de un evento de una semana de duración, en el que conviven más de 5000 personas bajo el mismo techo, todas con sus ordenadores, compartiendo información entre ellos. También hay talleres, conferencias, competiciones con interesantes premios para el ganador, etc etc. Pero con lo que me quedo de la Campus Party, es con el ambiente. Esa gente encantada de echarte una mano si tienes un problema, o de responder a tus preguntas, o con la que simplemente charlar y pasar buenos ratos, no tiene precio. Mucha gente cree que la Campus Party es un nido de frikis sin amigos, que se tiran una semana delante del PC sin hablar con nadie, bajándose porno. Bueno, tengo que decir que nada mas lejos de la realidad. Claro que hay gente de este tipo, como también están los que no se duchan, pero por supuesto, no son la mayoría. En fin, para más información, www.campus-party.org

Nada más salir de la mencionada Campus, que termina el domingo 29 de Julio, saldremos a toda velocidad para Madrid (es un decir, no pasaremos de la velocidad estipulada en carretera), reharemos las maletas y nos marcharemos la madrugada del 31 de Julio a París. Estaremos allí una semana. Estos días me dedicaré a buscar información, sitios para ver, y por supuesto, repasaré mi abandonado francés, que para ser sinceros, no se me da mal ;)

A la vuelta de París, ni siquiera tendremos tiempo de echarlo de menos, pues desde Madrid partiremos hacia Gijón, para ver a la familia (que una vez cada cuatro meses tampoco es tanto), y para enseñarle a mi chico qué se cuece por allí. Visitaremos villas y pueblos conocidos allí, iremos a la playa, e iremos de fiesta, ya que serán las fiestas de Begoña en Gijón por esas fechas, y así vemos los fuegos artificiales.

Después de esto, Iván volverá al trabajo mientras yo me quedo algunos días más en Gijón, disfrutando del verano. Y en Septiembre volveré a Castellón, a hacer la mudanza... ¡Vuelvo a casa!

Y este es mi planning a corto-medio plazo. De momento no tengo nada más pendiente, salvo comprarme muchas cosas si me toca la lotería :P

Aunque lo haya contado todo de golpe, intentaré escribir de vez en cuando, de esas parrafadas mías, para divagar, o para reflexionar sobre algún tema escabroso.

Hasta entonces :)

viernes, 11 de mayo de 2007

Parece que nos vamos haciendo mayores (visto desde fuera)

En aquel día de bochorno insoportable, Julia daba vueltas por la casa como alma en pena, sin saber qué hacer. "Odio este calor", se repetía una y otra vez, mientras sus pequeñas manos, rechonchas como las de un bebé, jugaban con su pelo alborotado. Encendió la televisión, y como si de un saco de patatas se tratase, se lanzó hacia el sofá. No hay nada interesante. Apagó la tele, e imaginó cómo las historias improvisadas de su cabecita loca salían al exterior y se reflejaban en la pantalla.

Casi siempre historias con un final triste. No es que le gustase que acabasen mal, al contrario; es sólo que imaginar desgracias, ajenas o propias, o lágrimas cayendo a cámara lenta en el suelo de un salón alumbrado únicamente por las brasas de la chimenea le parecía mucho más fácil, que imaginarse a dos patos haciéndose arrumacos en el estanque de un parque soleado. Porque odiaba a Lorenzo. Retorciéndose en el viejo sofá, trató de buscar la postura más cómoda posible, mientras trataba de entender por qué el sol se asociaba a lo bonito, a la felicidad, a la alegría elevada a la enésima potencia. "La lluvia es mucho más versátil", se dijo.

Entonces, cerró los ojos y se sumergió en un húmedo atardecer otoñal, en el que las hojas más atrevidas comenzaban a desprenderse de su árbol, para aterrizar finalmente en el duro suelo, esperando, solitarias, a sus compañeras. Un día oscuro, con esa fina lluvia, casi imperceptible, que poco a poco te moja hasta las entrañas. Pudo ver entonces a dos jóvenes cogidos de las manos, acariciándose con los ojos. Ella, pelo moreno y rizoso, empapada hasta las pestañas, con el flequillo cubriéndole toda la frente, y las mejillas rosadas. Él, muchacho apuesto, con aspecto protector, le quitaba el pelo de la cara de vez en cuando, mientras le decía algún que otro tímido te quiero, pero no por ello menos valioso.

Sonrió. Cogió el libro que estaba leyendo desde hacía dos semanas (La tabla de Flandes), y se adentró en el mundo del arte, de caballeros y damiselas, de acertijos y ajedrez durante unos apasionantes... diez minutos, justo el tiempo necesario para terminar uno de los capítulos que había dejado a medias. Julia gruñó levemente, no estaba cómoda en el sofá, así que se levantó. Fue a la cocina, y abrió la nevera tratando de buscar inspiración en ese día tan común, aprovechando para sentir el frío vapor en el vello de los antebrazos. Le apeteció comer. No, no le gustaba nada de lo que veía, así que se limitó a beber agua, que nunca viene mal. Girando sobre sí misma, cruzada de brazos, se dio una vuelta por la casa, buscando alguna fuente de la que emanase algo de entretenimiento.

Mientras reptaba con sus zapatillas estrambóticas por todas partes, trataba de guarecerse de los picores que recorrían todo su cuerpo debido al cambio de sangre, para descubrir que el único lugar seguro al que no podía huir, era su mente. "Maldita alergia", pensó. Pensaba en nada y en todo a la vez. Se acordaba de sus padres, de los amigos, de los amigos de verdad, e hizo un flashback de sus últimos años de vida, para llegar a la conclusión de que se estaba haciendo mayor. Lo notaba, y aunque su madre le repitiera una y otra vez que era una cría, y aunque su padre siguiera ocultándole cosas "de mayores", ella sabía que estaba experimentando un cambio al que no tenía miedo. Se sentía segura de sí misma, poderosa, sentada en su trono agitando su cetro dorado.

Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, al darse cuenta de que estaba más cerca de formar una familia que de saltar a la comba. Pero aunque echaba de menos aquellos días de niñez, donde su máxima preocupación era saber en qué escondite había puesto sus canicas esa vez, donde nada ni nadie podía afectarle, y ser ignorante era como un regalo caído del cielo, no se sentía apenada. Quizás un poco nostálgica sí.

Abrió la puerta que daba al balcón, y se asomó lentamente, como si hubiese alguien a quien espiar en la cornisa contigua. Era el atasco vespertino, producido por los trabajadores que terminaban su jornada, entre otros. Algunos golpeaban el claxon con furia; otros, más pacientes se limitaban a esperar. ¿Qué otra cosa podían hacer?

El calor se iba a dormir poco a poco, y detrás el Sol, dejando una estela anaranjada a su paso. Así Julia, desde su rincón, se imaginó que los edificios que la rodeaban eran traslúcidos, descubriendo así una hermosa puesta de Sol, más bella que ninguna de las que pudiera recordar. Entonces pensó que quizás no odiaba tanto el Sol, sino que eran diferentes puntos de vista, nada más. Sonrió una vez más, mientras observaba el mundo, desde su balcón...




Y entonces decidí que yo era Julia, con sus más y sus menos...

Espero que os haya gustado :D

sábado, 5 de mayo de 2007

El alma ausente

Si me pudieran abrir por la mitad para examinarme por dentro, además de sangre, vísceras, y un corazón en la flor de la vida, no encontrarían nada más. Vacío. Sólo de pronunciarlo en mi mente suena hueco.

Me gustaría centrarme en un aspecto de mi vida personal-profesional. Porque, efectivamente, cuando me refiero a algo personal, no me refiero a temas amorosos, que todos sabemos que ocupan un buen porcentaje de la capacidad de nuestro disco, pero no su totalidad. Esto es algo íntimo, un monólogo de mi obra de teatro. Me estoy refiriendo al alma.

El alma no es algo tangible, pero de una u otra forma, podemos sentirla. Dejando a un lado las definiciones de ésta que los filósofos han ido tratando de exponer a lo largo de los siglos, me gustaría que os sentarais a pensar que es lo que este elemento os transmite. Algunas personas puede que se la imaginen con un determinado color, olor, e incluso una textura. Otras puede que no la dibujen en sus mentes de ninguna forma, pero saben que está ahí, atada a ellos con un lazo invisible.

Pues bien, mi alma es algo de forma indefinida, y translúcido, que ¡Oh! ¡Está vacío! Lo que quiero decir con esto, es que mi alma ni alberga ni transmite nada. Es como si no existiera, pero entonces tendría que autodenominarme desalmada, cuyo significado no concuerda (en principio) con mi persona.

Este es un tema peliagudo. Realmente... ¿Cómo sabes si tu alma está o no viva? Ocurre como con el amor: no sabes si estás enamorado o no, hasta que un día te levantas y dices "Pues sí". No lo sabes, pero lo sabes.

No tengo argumentos suficientes para enfocar este tema. Me parece algo muy difícil de explicar, y con visiones muy diferentes de unas personas a otras. Tal vez sea porque no puedo hablar de algo que desconozco, así que... comeos la cabeza un poco vosotros por mí :)

En fin, yo hoy iba a hablar de otra cosa ligeramente relacionada, y sin venir a cuento me ha salido este...experimento fallido (me pongo a releerlo y me parece un tostón impresionante). De todas formas, me daba pena borrarlo, y ya que he gastado tiempo en escribirlo, lo publico, que para algo es mi blog y pongo lo que quiero :D

No me enfadaré si no os lo leeis, a fin de cuentas, sólo son divagaciones de una mente inquieta, aguardando lo que le depara el futuro. A fin de cuentas, se reduce a eso: a tus objetivos marcados, a tus aspiraciones, a los logros ya alcanzados.

Es increíble el vacío que se puede sentir a veces aunque tengas casi todo. En mi caso, vacía por ausencia de metas alcanzables. Unos días más, otros menos, depende del momento.

¡Guau! ¡Era de esto de lo que iba a hablar!

Tendrá que ser otro día ;)

Saludos ^^